Emplazamientos de la obra de
Goya en Aragón

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar

Zaragoza





La Basílica de Nuestra Señora del Pilar

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar es un templo barroco, de planta de salón, con tres naves, con unas dimensiones de 127 metros de largo por 65,5 de ancho. La nave central resulta más ancha, aunque la elevación es la misma en las tres.. Los pilares, cuadrados excepto los cuatro que soportan la cúpula central, poligonales, sostienen una cobertura formada por cúpulas y bóveda de cañón. El programa decorativo responde a un canon barroco-clasicista: pilastras clasicistas de orden corintio, hornacinas, ángeles sosteniendo escudos, guirnaldas...

1. El Pilar antes del templo barroco

Los orígenes de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza hay que remontarlos a la tradición según la cual sería el lugar en el que la Virgen se apareció a Santiago y a sus primeros seguidores hispanos, aunque documentalmente sólo puede acreditarse la presencia de una iglesia a partir del siglo IX, que se vío reparado tras la conquista cristiana de la ciudad en 1118, y sustituido por un templo de estilo románico tardío a finales del siglo XII. La ruina posterior de este edificio, las reformas realizadas y un incendio en 1434 o 1435, hicieron necesario erigir un nuevo templo en estilo gótico, acabado en 1515.

2. Pervivencias.

2.1. El Retablo del Altar Mayor.

En 1509 el cabildo contrató al escultor valenciano Damián Forment para la realización del banco del retablo mayor, y en 1511 contrató la realización del resto del retablo, en lo que participaron varios ayudantes de Forment. En 1515 Forment contrató con el maestro Miguel de Arabe los doseles de las escenas principales, las veneras de la parte superior de las escenas y otros motivos ornamentales, de tal forma que a mediados de 1518 se termina de instalar el retablo completo.

El retablo muestra, junto a sus líneas góticas, un clara tendencia que preludia el Renacimiento español, a través del tratamiento espacial dado a las escenas y figuras, así como los elementos ornamentales elegidos.

El cuerpo principal muestra tres escenas; Asunción de la Virgen, Natalicio de la Virgen (a derecha de la anterior) y Presentación de María en el Templo (a izquierda de la primera). En la parte superior se encuentra una Gloria con ángeles músicos, y coronando todo el conjunto el Padre Eterno. Todo el retablo se protege con un guardapolvo tardogótico del taller de Forment.

2.2. El Coro.

El contrato para la construcción de la sillería fue ganado por Esteban de Obray en 1541. Junto a éste trabajaron Juan de Moreto y Nicolás de Lobato, terminándose en 1548. El estilo de cada uno de estos maestros puede apreciarse en los relieves de la sillería.

La sillería presente tres hileras superpuestas de sitiales, en disposición ultrasemicircular y orden decreciente, tallados en roble de Flandes, con incrustaciones de boj amarillo. El programa iconográfico del piso superior se centra en la Vida de Cristo y de la Virgen, junto a pasajes hagiográficos de santos aragoneses.

La Caja de organo es obra plateresca de Juan de Moreto y Esteban Ropic (1529), cerrando el conjunto una verja manierista de Juan Tomás Celma y un basamento de mármoles de Guillermo Salbán (construidas entre 1573 y 1578).

3. El nuevo templo barroco.

Apenas un siglo después, el auge de la devoción pilarista y otros motivos de diferente tipo impulsaron la construcción de un nuevo templo, que sustituyese a la iglesia gótica y al claustro anejo, que contenía la capilla de la Virgen del Pilar. A partir de 1638 se comienza a acumular materiales para la fábrica, y en 1678 el cabildo convoca un concurso para el nuevo templo, que es ganado por el zaragozano Felipe Sánchez, al tiempo que el cabildo pide al rey la colaboración de Francisco de Herrera.

3.1. La etapa de Franciso de Herrera (1680-1718).

En esta fase se nombra a Herrera arquitecto de la obra, y se realizan las zanjas y cimientos en el lado del Ebro. Se colocó la primera piedra el día de Santiago de 1681, y Herrera procedió a modificar la planta original, por lo que la intervención posterior de otros arquitectos siguió, en lo fundamental, el planteamiento de aquel. las obras siguieron un ritmo muy lento, por lo que el 12 de octubre de 1718 se inauguraron los cuatro primeros tramos, hasta el altar de Damián Forment.

3.2. Segunda etapa (1718-1750).

Se derribó la iglesia gótica, continuando la obra. Resulta fundamental la intervención de don Guillén de Rocafull y Rocabertí, conde de Perelada, que propuso cubrir con cúpulas el templo, y la modificación de la Santa Capilla, lo que confió al arquitecto Domingo Yarza. A partir de 1725, la basílica alcanza sus dimensiones máximas, y va adoptando progresivamente lo que será su aspecto exterior definitivo.

3.3. La etapa de Ventura Rodríguez (1750-1765).

La ayuda solicitada al rey por parte del cabildo, con la finalidad de acometer el final de las obras, resultó en la llegada del arquitecto Ventura Rodríguez. Este redecora el interior, adaptándolo al gusto barroco de la Academia, proyecta nuevas torres y fachadas... Sin embargo, lo que determina su trabajo es el cambio en la concepción espacial del interior del edificio. Propuso eliminar el retablo de Forment, y situó el coro alrededor del presbiterio, de forma que nada interrumpiese la visión hasta la Santa Capilla. Estas modificaciones no agradaron al cabildo, por lo Ventura Rodríguez centró su trabajo en la Santa Capilla.

La Santa Capilla del Pilar es el lugar en el cual se sitúa la columna sobre la cual se apareció la Virgen a Santiago, según la tradición. Se trataba de uan construcción externa al templo, tanto en el templo románico como en el gótico, y que pasó a ser integrado en su interior en el barroco.

La Santa Capilla, inaugurada en 1762, es una obra fundamental del siglo XVII español. Se trata de un templete aislado en el segundo tramo de la nave principal, de formas curvas y envolventes, con numerosos efectos de perspectiva, dentro de un contexto visual muy avanzado y perfecto. Complemento de la arquitectura es la rica panoplia escultórica presente en el espacio arquitectónico (figuras, medallones, estucos...).

Como elemento central descolla un elaborado y complejo programa escultorico, desarrollado entre 1762 y 1765, destinado a ensalzar el ciclo mariano zaragozano. Esculpido por José Ramírez de Arellano, ofrece tres altares, con dos grupos dedicados a la Venida de la Virgen y a Santiago y los siete convertidos, que convergen hacia la columna y figura (de escuela francoborgoñona) presentes en el altar de Nuestra Señora del Pilar.

3.4. Los siglos XIX y XX.

A partir de 1863, gracias a donativos, se reemprendió la construcción de las cúpulas que faltaban, terminándose la última en 1872. Entre 1903 y 1907 se construyó la torre del ángulo sureste. En 1929 fue necesario asegurar la cimentación del edificio, muy afectada por la capa freática del río Ebro, en obras que duraron hasta 1940. Entre 1942 y 1954 se redecoró la fachada principal, dándole un aspecto menos severo. Las dos torres restantes fueron elevadas entre 1950 y 1961. Por último, en 1969 se situó en la fachada principal el conjunto escultórico de Pablo Serrano, que representa la Venida de la Virgen del Pilar.

Véase:
La Pintura Religiosa de Goya
La cúpula Regina Martyrum del Pilar
La Adoración del Nombre de Dios en la bóveda del Coreto del Pilar

Jesús Tramullas


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